Obras sin permiso en una comunidad de propietarios : qué hacer y cómo actuar

Obras sin permiso en una comunidad de propietarios : qué hacer y cómo actuar

Qué pasa cuando un vecino hace obras sin permiso en una comunidad, sin avisar ni pedir autorización.

Imagina esto: un vecino empieza obras y, de repente, aparecen andamios, ruidos, escombros en el rellano o una fachada “nueva” que no se parece a la del resto. O peor: se ha tocado una bajante, se ha perforado un muro o se ha cerrado una terraza. En muchas comunidades, este es el inicio de un conflicto grande.

La pregunta es sencilla, pero la respuesta depende de varios detalles: ¿puede un propietario hacer obras sin permiso en una comunidad de propietarios? A veces sí (por ejemplo, reformas interiores que no afectan a nadie). Muchas veces no (si se toca un elemento común, la estructura o la estética exterior).

En este artículo te explicamos, paso a paso, qué obras suelen necesitar autorización, cómo debe actuar la comunidad y qué errores conviene evitar para resolver el problema con cabeza y sin líos innecesarios.

Primero lo importante: no todo “sin permiso” es ilegal

Antes de ir a “guerra”, conviene distinguir dos situaciones muy diferentes:

  • Obras dentro de la vivienda que no afectan a elementos comunes, estructura, seguridad ni estética exterior.
  • Obras que sí afectan a elementos comunes, a la seguridad del edificio, a la fachada o a derechos de otros vecinos.

La Ley de Propiedad Horizontal permite al propietario modificar elementos de su piso o local, pero pone límites claros cuando se toca la seguridad, la estructura, la configuración o el estado exterior del edificio, o cuando se perjudica a otros. Además, exige comunicar previamente determinadas obras a la representación de la comunidad.

Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal sobre obras en pisos y elementos comunes

De forma muy resumida:

  • Un propietario puede hacer reformas en su vivienda si no afecta a seguridad, estructura, exterior ni derechos de otros, y debe informar previamente a la comunidad.
  • Fuera de su vivienda, en el resto del inmueble, no puede hacer alteraciones por su cuenta.

Esto es importante porque, en la práctica, muchos conflictos vienen de obras “privadas” que en realidad tocan algo que no es solo del propietario (fachada, forjado, bajante, patio, conductos, etc.).

Qué obras suelen requerir permiso de la comunidad

Para que lo tengas muy claro, aquí van ejemplos típicos que suelen necesitar autorización (y a veces también licencia municipal):

1) Obras que afectan a la fachada o estética exterior

  • Cerrar una terraza o un balcón.
  • Cambiar carpintería exterior con un diseño distinto al del resto.
  • Instalar toldos, rejas, cerramientos o aparatos visibles desde la calle sin respetar el criterio comunitario.
  • Colocar unidades exteriores de aire acondicionado en fachada si no está permitido o no se hace como marca la comunidad.

2) Obras que afectan a estructura o seguridad

  • Tirar o modificar muros que pueden ser de carga.
  • Abrir rozas o perforaciones importantes.
  • Modificar elementos que afectan a la estabilidad o seguridad.

3) Obras sobre instalaciones generales o elementos comunes

  • Manipular bajantes, desagües comunitarios o conductos generales.
  • Modificar ventilaciones, shunts o salidas de humos comunitarias.
  • Obras en patios, cubiertas, terrazas comunitarias o zonas comunes.
  • Intervenir en el portal, rellanos, escalera, garaje o trasteros comunes.

4) Obras que pueden perjudicar a otro propietario

  • Reformas que generan filtraciones a la vivienda de abajo.
  • Ruidos o vibraciones fuera de horario o sin medidas.
  • Obras que afectan a la ventilación o a la luz de otra vivienda.

Consejo práctico: si la obra se ve desde fuera, toca una instalación comunitaria o puede afectar a la seguridad, lo normal es que necesite autorización y asesoramiento.

Qué puede hacer la comunidad si un vecino hace obras sin permiso

Si detectáis obras sin autorización, lo ideal es actuar con un orden lógico. Ni mirar hacia otro lado, ni saltar directamente al juzgado.

Paso 1: confirmar qué obra es y si afecta a elementos comunes

Antes de afirmar “esto es ilegal”, hay que comprobar:

  • Qué se está haciendo exactamente (no lo que “parece”).
  • Si afecta a fachada, estructura o instalaciones generales.
  • Si existe normativa interna (estatutos o normas) sobre ese tipo de obra.
  • Si el Ayuntamiento exige licencia o comunicación.

Muchas veces, una simple visita del Administrador de Fincas (o un técnico, si hace falta) evita suposiciones y ayuda a tener pruebas claras.

Paso 2: hablar primero (si se puede)

A veces el vecino no sabía que debía informar o pedir permiso. Un aviso correcto y tranquilo puede resolverlo sin escalar el conflicto.

Pero ojo: hablar no significa “tolerar”. Si la obra es seria, conviene dejar constancia escrita cuanto antes.

Paso 3: requerimiento por escrito para que pare o regularice

Cuando la obra es dudosa o claramente afecta a elementos comunes, la comunidad (normalmente a través del presidente/administración) puede enviar un requerimiento para:

  • Solicitar información y documentación (proyecto, licencia, empresa, seguro, etc.).
  • Pedir la paralización si hay riesgo o si se está actuando sin autorización.
  • Exigir que se someta a decisión de junta o que se ajuste a lo aprobado.

Lo recomendable es que este requerimiento sea claro, educado y con fechas. Si el caso es delicado, se suele utilizar un medio fehaciente (por ejemplo, burofax) para que quede prueba.

Paso 4: convocar junta y acordar cómo actuar

Si el vecino no colabora o la obra es importante, lo correcto es tratarlo en junta:

  • Se informa de lo ocurrido.
  • Se decide si se autoriza, se condiciona o se deniega.
  • Se acuerda (si procede) requerir reposición y/o acciones legales.

Y aquí un punto crucial: los acuerdos deben quedar bien redactados en acta. Un acta floja o ambigua es un problema si luego hay que reclamar.

Paso 5: si no hay solución, vías posibles

Si el vecino sigue adelante y la obra es contraria a la normativa comunitaria o afecta a elementos comunes, la comunidad puede:

  • Exigir reposición al estado original cuando proceda.
  • Reclamar daños si se han producido desperfectos.
  • Acudir a la vía judicial si no hay acuerdo o si la obra es ilegal.
  • Consultar al Ayuntamiento si hay obras sin licencia o contrarias a normativa urbanística.

Importante: cada caso es distinto. No es lo mismo un cambio de ventana “parecido” que tocar una bajante o cerrar una terraza alterando fachada.

¿Puede la comunidad obligar a deshacer la obra?

En muchos casos, sí. Cuando la obra afecta a elementos comunes o altera el estado exterior sin autorización, la comunidad puede reclamar que se reponga la situación anterior.

Pero la clave es hacerlo bien:

  • Con pruebas (fotos, informes, comunicaciones).
  • Con acuerdos claros de la comunidad.
  • Con asesoramiento para elegir la vía correcta.

Si la comunidad deja pasar el tiempo y nadie dice nada, el conflicto puede complicarse. Por eso conviene actuar pronto.

¿Qué pasa si la comunidad “lo permite” sin darse cuenta?

Esto ocurre más de lo que parece. Ejemplo típico: un vecino hace una obra, nadie protesta, y meses después otro vecino se queja o pide lo mismo.

Para evitar “efecto dominó”, conviene que la comunidad tenga:

  • Criterios claros para fachada (modelos, colores, cerramientos, aires acondicionados).
  • Normas internas de convivencia y uso.
  • Un procedimiento para solicitar permisos (simple, pero ordenado).

Si no existe ese orden, cada obra se convierte en una discusión nueva.

Plazos y decisiones: cuándo impugnar acuerdos de la comunidad

Hay otra situación muy común: la comunidad aprueba o rechaza algo en junta, y un propietario quiere impugnar.

La Ley de Propiedad Horizontal establece plazos generales de impugnación: tres meses desde el acuerdo, y un año si el acuerdo es contrario a la ley o a los estatutos. Para propietarios ausentes, el plazo cuenta desde la comunicación del acuerdo.

Esto es clave en conflictos por obras, porque muchas veces el problema no es solo la obra, sino el acuerdo (o la falta de acuerdo) que la rodea.

Ejemplos reales y fáciles para entenderlo

Ejemplo 1: cambio de suelo y baño dentro de la vivienda

Normalmente no requiere autorización de la comunidad si no afecta a estructura o instalaciones generales, pero debe hacerse respetando horarios y evitando daños. Si se toca una bajante o una instalación comunitaria, ya cambia el asunto.

Ejemplo 2: cerrar una terraza visible desde la calle

Suele afectar a la estética exterior y puede requerir autorización de la comunidad y licencia municipal. Si cada vecino cierra “a su manera”, el edificio pierde uniformidad y se generan reclamaciones.

Ejemplo 3: cambiar una bajante por cuenta propia

Las bajantes suelen ser elementos comunes. Manipularlas sin autorización puede provocar daños a otros y responsabilidades. Aquí la comunidad suele actuar rápido.

Checklist rápido para presidentes y vecinos

  • ¿La obra se ve desde el exterior? Entonces cuidado: puede ser fachada/estética.
  • ¿Afecta a bajantes, conductos, patios, cubiertas o estructura? Entonces casi seguro es elemento común.
  • ¿Hay que pedir licencia al Ayuntamiento? Si no hay licencia, el problema puede crecer.
  • ¿La comunidad tiene normas o acuerdos previos sobre ese tema? Revisadlos antes de discutir.
  • ¿Hay pruebas (fotos y fechas) y comunicaciones por escrito? Mejor tenerlas desde el inicio.

Las obras sin permiso en una comunidad de propietarios pueden ir desde un simple malentendido hasta un problema serio que afecta a fachada, seguridad o instalaciones comunes.

La clave está en actuar con orden: identificar la obra, revisar documentación, requerir por escrito si procede, llevarlo a junta y tomar acuerdos claros. Una comunidad que se organiza bien resuelve estos temas con menos conflictos, menos gastos y más tranquilidad.

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